La ciudad que construyó Fundidora

Pablo Landa Ruiloba

 

 

 

Las industrias de Monterrey fueron centros en torno a los cuales se construyó la ciudad. Desde muchas colonias obreras, las fábricas o sus ruinas se aprecian como artefactos sagrados. Son elementos cargados de simbolismo con un papel similar al que tienen las torres de las iglesias, los palacios de gobierno y los rascacielos en otras ciudades. 

 

Fundidora fue uno de los complejos industriales más grandes de México. Su construcción comenzó en 1900 en lo que entonces eran las afueras de Monterrey. Con la transformación de milpas y baldíos en nuevos barrios, pronto se conformó una ciudad a sus alrededores. Los nuevos asentamientos eventualmente se convirtieron en las colonias Obrera y Terminal, entre otras promovidas por la propia Fundidora. 

 

Desde 1903, la empresa comenzó a construir viviendas a los obreros de mayor rango. La Colonia Acero era una serie de edificios al norte de la planta, dentro del actual Parque Fundidora; fueron demolidos en los años setenta para abrir paso para nuevas instalaciones industriales. En 1928, se estableció la hoy llamada Colonia Acero y, en 1950, comenzó el más ambicioso proyecto urbano de la Fundidora: el Fraccionamiento Buenos Aires, en el margen sur del Río Santa Catarina. Esta colonia, construida en etapas a lo largo de dos décadas, es síntesis del orden simbólico que habitaban las familias de Fundidora. 

 

Los nombres de las calles del Fraccionamiento Buenos Aires se refieren a las áreas de trabajo en la planta, como Aceración y Laminación, y a elementos que la componían, como Hornos Altos y Molino 40. Un camellón arbolado recorre la zona central de la colonia y conduce a una escuela donde estudiaban los hijos de los obreros de Fundidora. Además de las materias que se impartían en otras escuelas, aquí se estudiaban las virtudes de la empresa y de su patriarca, don Adolfo Prieto. Muchos de los obreros y sus familiares formaban parte de equipos deportivos que representaban a la empresa o que participaban en torneos internos. Los juegos se llevaban a cabo en las instalaciones deportivas de la planta o el Parque España, el cual, como dice una placa cerca de su entrada principal, fue donado a Monterrey en 1929 por el propio Prieto. 

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Las familias del Fraccionamiento Buenos Aires leían Previ, de frecuencia quincenal, y en otra época, Noticias de Fundidora, de frecuencia mensual. Noticias como “Avance en las instalaciones en el Molino de 46”,¹ “Entrega de trofeos a nuestros mejores deportistas” y “Un premio que nos concede distinción”,² contribuían a la formación de una comunidad y de una cultura cívica en torno a la empresa. En una época en la que el gobierno federal y sus instituciones envolvían por completo la vida de los mexicanos en muchas partes el país, en Monterrey miles vivían en un mundo cuya principal sede de poder era Fundidora. 

 

Incluso para quienes no estaban vinculados a Fundidora, su silbato marcaba, como las campanadas de las iglesias antes de la era moderna, el ritmo de la vida en la ciudad; los olores y el polvo que emanaban de sus chimeneas alcanzaban a buena parte de Monterrey. Además, la empresa construyó infraestructura, como calles y edificios de oficinas, que dieron forma a la ciudad más allá de sus colonias obreras.

 

En 1959 se inauguró el Condominio Acero, el cual anuncia la posición de Fundidora en la ciudad. Este edificio fue promovido y construido por filiales de empresa y alojó al Club Acero, donde se recibía a los invitados de la empresa en una sala con un muro tapizado por fotografías de sus instalaciones industriales. El Condominio se ubica en la Plaza Zaragoza, la cual congrega desde hace siglos a los principales poderes de la ciudad: la Iglesia Católica, representada por la Catedral, y el gobierno, representado por el antiguo Palacio Municipal. El Condominio se eleva altivo sobre estos edificios y domina el paisaje del centro de Monterrey. 

El edificio fue construido con Acero Monterrey y con “concreto ligero de escoria premezclado” producido por COPSA.³ Un dibujo que se preserva en el Archivo Histórico de Fundidora, compara su escala con la de los Hornos Altos 2 y 3 de la empresa y con el Edificio Chapa para mostrar que, con poco más de 80 metros, era la estructura más imponente de la ciudad. La comparación también reitera el papel de las fábricas como hitos en el paisaje de Monterrey. Después de décadas de dar forma a la ciudad en torno a sus instalaciones industriales, con el Condominio, Fundidora comenzó a extender su influencia a otros espacios.

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En 1965, Fundidora realizó una ambiciosa campaña publicitaria centrada en su 65 aniversario. En el terreno donde hoy se encuentra el Hospital de Ginecobstetricia del IMSS se instaló la Feria de Muestras del Acero en las que compañías de todo México presentaron productos hechos con acero, desde botones hasta camiones de carga. Durante semanas, en los periódicos aparecieron anuncios publicitarios que, bajo el encabezado “Monterrey, la ciudad del acero”, recordaban a la ciudad que “No hay una sola persona en México que no use diariamente algún objeto hecho con hierro o con acero”. 

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El 7 de mayo de 1965, el presidente Gustavo Díaz Ordaz, acompañado por Carlos Prieto, hizo entrega simbólica de títulos de propiedad en el Fraccionamiento Buenos Aires, visitó el Parque España para participar en una ceremonia de repartición de utilidades, inauguró la Feria de Muestras del Acero y dio un breve discurso en el Club Acero.⁴ La presencia estratégica del presidente en cada uno de estos sitios confirmó su importe simbólico y refrendó la preponderancia de Fundidora sobre Monterrey. 

 

En 1986, la ciudad cambió radicalmente de un día para otro; el cierre de Fundidora hizo colapsar uno de los principales órdenes simbólicos sobre los cuales fue construida la ciudad. Miles quedaron sin trabajo; miles más fueron despojados de los valores y convicciones que habían guiado sus vidas. A más de treinta años, no se ha dimensionado la magnitud de este evento; no han sanado las heridas ni se han construido nuevas fuentes de sentido existencial que ocupen el lugar de Fundidora. Las transformaciones recientes de la ciudad se han hecho de manera poco deliberada; son fragmentarias y difícilmente surgen de una reflexión sobre cómo se han formado sus espacios y las vidas de sus habitantes en el tiempo. 

 

En 1946, en su ensayo “Teoría de Monterrey”, Raúl Rangel Frías escribió: “¿Qué haremos nosotros, los contemporáneos, para proseguir esta obra que han hecho el tiempo y los hombres? Limitar nuestro homenaje al recuerdo y la administración no salda la deuda histórica… Muchas generaciones antes de nosotros… pensaron estar edificando una ciudad, cuando no pasaban de darle un principio”.⁵ Esta sentencia sigue vigente: con la multiplicación de sedes de poder en Monterrey y la creación de nuevas instituciones, colonias y espacios urbanos, seguimos construyendo las bases de nuestra identidad. Conviene hacerlo sobre las bases sólidas de la historia: ¿Cuál puede ser el futuro de la ciudad que construyó Fundidora?

↑ REFERENCIAS:

 

¹ Previ. 11 de junio de 1959.
² Noticias de Fundidora. 15 de diciembre y 15 de septiembre de 1976.
³ Folleto, “Primer Condominio en Monterrey, Edificio Banco Popular”, ca. 1957.
⁴ “Monterrey ofrece al presidente esfuerzo y devoción por México”, El Porvenir, 8 de mayo de 1965; “Brinda Monterrey cálida recepción a Díaz Ordaz”, El Norte, 8 de mayo de 1965.
⁵ En, Armas y Letras, año III, núm. 9, septiembre de 1946.

 


 

↑ IMÁGENES:

 

(01) Fondo Eugenio Espino Barros / Archivo Histórico Fundidora / FOTOTECA CONARTE.
(02) Folleto Condominio Acero: Primer Condominio en Monterrey.
(03) Plano del Fraccionamiento Buenos Aires – Archivo Histórico Fundidora.
(04) Planos de hornos, naves y edificios construidos por Fundidora – Archivo Histórico Fundidora.
(05) Anuncio Fundidora 65 aniversario.

 


Este texto está basado en los contenidos de la exposición al aire libre “La ciudad que construyó Fundidora” que se presentó entre marzo y julio de 2018 en el Parque Fundidora. La muestra fue organizada por Fototeca Nuevo León y curada por Pablo Landa Ruiloba.

HITOS EN ESTA HISTORIA:

PERSONAJES INVOLUCRADOS:

Arquitecto

Mario Pani Darqui

Fotógrafo

Eugenio Espino Barros

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