Fundidora en la revista Arquitectura de Mario Pani

Pablo Landa Ruiloba

 

 

 

El arquitecto Mario Pani y su familia eran amigos de Carlos Prieto Fernández, abogado y director de la Fundidora Monterrey a partir de 1945, cuando sucedió a su tío, don Adolfo Prieto. Si bien la empresa estaba en Monterrey, buena parte de sus oficinas administrativas estaban en la Ciudad de México, donde vivía Carlos Prieto. Con frecuencia visitaba la casa de los Pani, en la calle de Lieja, donde tocaban juntos música de cámara. 

 

Pani recibió dos encargos por parte de Fundidora: un edificio donde estarían las oficinas de la Fundidora en la Ciudad de México que no se construyó¹ y el Condominio Acero de Monterrey, inaugurado en 1959. La relación entre el arquitecto y Fundidora, sin embargo, se manifestó con mayor visibilidad en otro espacio: durante décadas, la empresa fue uno de los principales anunciantes en la revista Arquitectura, la cual Pani publicó de 1938 a 1978.²

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En la primera era de la revista, los anuncios de Fundidora aparecen con frecuencia en contraportada, con ilustraciones o fotografías de los procesos de producción de la fábrica. El primer anuncio, en el ejemplar número 1 de la revista, tiene una imagen del Horno Alto número 2 capturada por Eugenio Espino Barros con un encabezado que dice, “El acero domina al mundo actualmente”. En la parte inferior de la página está la dirección de las oficinas de venta de Fundidora en la Ciudad de México y su apartado postal en Monterrey.

Edición #1 (diciembre, 1943).

Después de anuncios con diversos diseños, a partir del número 7 de Arquitectura regresa la plantilla del primer anuncio, la cual se repite, con distintas fotografías y colores, en las siguientes nueve ediciones de la revista. El lema “El acero domina al mundo actualmente” habla del encuentro entre fuerza, resistencia y ciertas nociones de masculinidad en la industria pesada. El mensaje, dirigido a arquitectos, ingenieros y constructores, parece ser que, si deciden usar Acero Monterrey, compartirán su poder. 

 

En 1950 y 1951, los anuncios declaran que Fundidora, fundada en 1900, tenía “Más de medio siglo sirviendo a México”. Así, una empresa privada aseguraba que trabajaba para beneficio de todos los mexicanos. Este tono nacionalista era común durante la época de industrialización y sustitución de importaciones en México. Los líderes políticos y empresariales celebraban las contribuciones de la industria al crecimiento económico del país. En el caso de Fundidora, la contribución al país era además material: el acero era un elemento estratégico con el que se construía infraestructura y equipamiento como puentes, escuelas y hospitales.

En esta época, destaca el anuncio en el número 30 de Arquitectura, de 1950. Bajo el encabezado “Produciendo acero para México” hay un mapa del país en el que cada estado está conectado por una línea al logo de Fundidora. Esto perfila a la empresa como centro de un proceso de producción y de transformación territorial con alcance nacional. El acero de Fundidora se distribuía en todo México y se usaba para la construcción de sus edificios más modernos. A mediados del siglo XX, muchos aspectos de la vida nacional emanaban de la capital; ahí estaba concentrado el poder político y desde ahí se formulaban las narrativas de identidad de un estado-nación aún en formación. La publicidad de Fundidora recuerda que existían otros centros de poder.

↑ Número #30 (julio, 1950).

Otra serie de anuncios, de los años sesenta, presenta edificios modernos en construcción, muchos de ellos diseñados por arquitectos publicados en otros momentos en la revista Arquitectura. Por ejemplo, en el número 86 aparece un anuncio con fotografías de la construcción del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, diseñado por el despacho de Pedro Ramírez Vázquez y, en el 101, aparece el edificio Celanese, por el despacho de Ricardo Legorreta. Al mostrar fotografías de procesos constructivos, los anuncios destacan el papel del acero como materia prima de la arquitectura del siglo XX. 

 

La perspectiva de estos anuncios ofrece una alternativa a la que domina a revista, en la que historia de la arquitectura se construye desde los procesos de diseño y sus arquitectos. Recuerdan que los materiales de construcción modernos y las posibilidades que ofrecen condicionan el diseño; sin acero no se pueden hacer obras como las de Ramírez Vázquez y Legorreta. Como el anuncio con un mapa publicado en 1950, los de los años sesenta permiten reimaginar la arquitectura en el país. Si bien la mayoría de los despachos y las obras en Arquitectura estaban en la Ciudad de México, su historia no podía narrarse sin una parada previa en Monterrey.  

Números #86 y #101

En su conjunto, los anuncios de Fundidora evidencian que, más allá de la relación entre las familias Pani y Prieto, existían vínculos profundos entre la arquitectura moderna y la industria del acero en México. Cabe destacar que, como Fundidora, muchos despachos de arquitectos concibieron también su trabajo como parte de un esfuerzo de construcción nacional. Entre las grandes obras del siglo XX en México se encuentran los complejos de vivienda, hospitales y escuelas concebidos en colaboración por funcionarios públicos y arquitectos.

 

Además, las nociones de poder y masculinidad que evocan los primeros anuncios de Fundidora en la revista Arquitectura no son ajenas a la arquitectura moderna en México. Los directivos de la empresa, como los de los despachos de arquitectura, así como los obreros y los albañiles, eran prácticamente todos hombres. La materialización de su trabajo en estructuras firmes, que se erguían altivas sobre las ciudades antiguas, confirmaba sus nociones de dominación. Si bien a lo largo de cuarenta años los anuncios de Fundidora construyen un territorio para pensar en otros espacios y agentes en la arquitectura, no vislumbran la inclusión de las mujeres ni maneras de repensar la relación entre el poder y el entorno construido. 


REFERENCIAS:

 

¹ Se preservan reproducciones de las perspectivas de este edificio en el Archivo Personal de Mario Pani en el Tec de Monterrey. Una de ellas se publicó en, Manuel Larrosa. Mario Pani, arquitecto de su época. UNAM: 1985, p. 137.

² Más tarde, la revista se conocería como Arquitectura México.

 

Este texto está basado en los contenidos de la exposición “Memoria de Acero. El pasado pletórico de Fundidora” que se presentó de junio a septiembre de 2019 en Fototeca Nuevo León y que fue curada por Pablo Landa Ruiloba.

 


IMÁGENES:

 

(01) Fondo Eugenio Espino Barros / Archivo Histórico Fundidora / FOTOTECA CONARTE.
(02) Manuel Larrosa. Mario Pani, arquitecto de su época. UNAM, 1985, p. 137.
Revista Arquitectura México
Edición original de Mario Pani. 119 números, 1938-1978

HITOS EN ESTA HISTORIA:

PERSONAJES INVOLUCRADOS:

Arquitecto

Mario Pani Darqui

Fotógrafo

Eugenio Espino Barros

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