El archivo personal de Mario Pani en el Tec de Monterrey

Pablo Landa Ruiloba

Si bien la obra de Mario Pani en Monterrey no es muy extensa, el arquitecto está fuertemente vinculado a la ciudad: en 2012, el Tecnológico de Monterrey adquirió su archivo personal. Esto ha convertido a Monterrey en un destino para investigadores de México y el mundo y en un espacio para reflexionar sobre el papel de los archivos como patrimonio de la ciudad. A continuación se narra cómo se formó este archivo, su llegada a Monterrey y algunos de los usos que ha tenido para la formación de nuevas generaciones de arquitectos.

01

Formación del archivo

En 2008 conocí a Márgara Pani, hija del arquitecto. La visité en su casa de la Ciudad de México junto con mi padre, el arquitecto Agustín Landa Vértiz, para conocer sus colecciones. Nos mostró cientos de fotografías de la obra de Pani tomadas por Guillermo Zamora que abarcaban de los años treinta a los setenta. Al morir su padre en 1993, ella había preservado estos materiales y, durante años, había promovido que fueran consultados por investigadores. Ese día nos comprometimos a ayudarle a encontrar una institución académica que estuviera dispuesta a resguardar y difundir el acervo. 

 

Durante los próximos años visité a Márgara con frecuencia y estudié sus colecciones. Junto con ella, ubiqué otros materiales. En libreros, cajones y closets encontramos catorce álbumes con recortes de periódicos, cajas con contactos fotográficos, libros escritos o editados por miembros de la familia Pani y muchas más fotos en distintos formatos. A través de estos materiales, los cuales documentan las obras más famosas de Pani, así como otras poco conocidas y proyectos no construidos, comencé a vislumbrar la carrera del arquitecto y a entender su legado como resultado de su complicidad con, entre otras personas, su padre, el ingeniero Arturo Pani y Márgara, su hija mayor. 

En los recortes de periódico se da cuenta de la entrega de los planos del despacho de Pani a la UNAM en 1991. Estos dibujos conforman el primer fondo del hoy Archivo de Arquitectos Mexicanos de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Los materiales que guardaba Márgara eran los que el arquitecto decidió preservar. Muchos son carácter personal. Por ejemplo, las fotografías de las primeras obras de Pani las tomó su padre y las reveló en la casa en la que habitaba la familia extendida en la calle de Lieja de la Ciudad de México. En ellas se confunde el registro arquitectónico con el registro de la historia familiar. Otros materiales, como los contactos fotográficos, se mantuvieron en manos de la familia por requerir cuidados especiales para su preservación. Para diferenciar las colecciones de Márgara del archivo de la UNAM, los directivos del Tec propusieron referirse a ellos como el “Archivo personal de Mario Pani”. 

 

En los meses desde que se acordó que estas colecciones se integrarían a la Fototeca del Tec hasta que fueron recogidas de su casa, trabajé junto con Márgara para ponerlas en orden. En distintas épocas, los recortes de periódico los había pegado en los álbumes Mario Pani, su padre, su hijo mayor y distintos colaboradores de su oficina. Encontramos más recortes, de una exposición de la obra de Pani que se presentó en 2000 en el Palacio de Bellas Artes y me pidió que los pegara en uno de los volúmenes que tenía todavía páginas en blanco. 

 

En cuanto a las fotografías, reunimos carpetas y folders organizadas por Arturo Pani, Guillermo Zamora, Louise Noelle y otros colaboradores del arquitecto. Guardamos impresiones sueltas en sobres nuevos y agrupamos diapositivas por proyecto. Algunos de los negativos y contactos habían sido evaluados y colocados en cajas libres de ácido por Fernando Osorio, experto en preservación de imágenes fotográficas. Las colecciones eran el resultado del trabajo de decenas de personas a lo largo de casi un siglo y su organización respondía a distintas intenciones. Agruparlas implicó comenzar a entenderlas como un archivo. 

 

En Monterrey se respetó el orden de origen de los materiales. Se mantuvieron los originales en los álbumes y carpetas de época. Sin embargo, comenzó un proceso de digitalización y catalogación en el que los distintos componentes quedaron registrados bajo una lógica común. Esto facilita su preservación y permite que puedan consultarse sus distintos elementos con facilidad. Permite además que el Archivo Personal de Mario Pani se conciba con relación a otros que han sido catalogados con base en los mismos criterios. Eventualmente, esto permitió que, en 2015, el archivo fuera reconocido por la UNESCO como Memoria del Mundo¹ y se integrara así a un registro de fondos que narran la historia universal. 

↑ (08)

02

Usos pedagógicos

del archivo

En el evento en el que Márgara Pani hizo entrega oficial de sus colecciones, en la sala mayor de Rectoría, Dr. David Garza Salazar, entonces rector del Tec en la zona metropolitana de Monterrey, dijo que su archivo había llegado a la ciudad en buena medida gracias al trabajo de promoción de Agustín Landa Vértiz y sus estudiantes. Años atrás, poco después de la primera visita que hicimos a la casa de Márgara, habíamos propuesto que las colecciones se depositaran en el Tec; la primera respuesta fue negativa. La intención de Márgara era que los materiales permanecieran en una institución académica mexicana y que se digitalizaran para alcanzar mayor difusión. Después de decenas de llamadas y reuniones, advertimos que las instituciones interesadas en las colecciones no reunían estas condiciones. Decidimos insistir en el Tec, demostrando el valor de la obra de Pani como objeto de estudio para arquitectos y estudiantes de arquitectura. 

 

En el semestre de otoño de 2010, los alumnos de la Cátedra Blanca-CEMEX y el Taller Vertical, encabezados por Landa y Roberto Romero, investigaron distintas obras de Pani y produjeron maquetas que se presentaron en la exposición “Conociendo a Mario Pani” en Arte AC. Además, la Sociedad de Alumnos de Arquitectura promovió actividades para recaudar dinero. Se vendieron pulseras con un patrón inspirado en la planta del Multifamiliar Miguel Alemán y la leyenda “Yo PANIcipé” y pasteles con forma de edificios. Se incorporaron también las ganancias de una fiesta para un fondo que se entregó a Rectoría como contribución para el mantenimiento del archivo. Estas acciones llamaron la atención de las autoridades del Tec; pronto comenzó el diálogo con Márgara para gestionar el resguardo de sus colecciones. 

 

En el evento de Rectoría presenté una breve descripción del archivo y de su historia. Pocos días después, recibí una llamada del Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO). Me invitaron a curar una exposición retrospectiva de Pani a partir de los materiales que recién habían llegado a la ciudad. Así comenzó un nuevo proceso de trabajo con profesores y estudiantes del Tec que mostró el potencial de los archivos de hacer converger la enseñanza y aprendizaje con el estudio de la historia de la arquitectura y los procesos de diseño. 

 

Durante el verano de 2013, seis estudiantes del Tec colaboraron conmigo en haciendo investigación sobre distintos proyectos a partir del archivo.² Al iniciar el semestre de otoño de ese año, los distintos grupos del Taller Vertical se incorporaron al proceso. Los “casos de estudio” de los talleres fueron obras de Pani. Los estudiantes re dibujaron planos de esto proyectos y los analizaron con relación a otros edificios del movimiento moderno. Eventualmente, cada grupo  produjo una maqueta de gran escala para presentarse en las salas de MARCO. Al terminar las maquetas, los estudiantes realizaron diseños que incorporan aprendizajes de la obra de Pani. Sus experiencias se documentan en un cuaderno publicado por MARCO y el Tec³. 

 

Un día después de la inauguración de la exposición “Mario Pani, arquitectura en proceso” se realizó un evento al que acudieron los cerca de 150 estudiantes y profesores, así como Márgara Pani y otros miembros de su familia. Celebramos que la llegada del Archivo personal de Mario Pani al Tec hubiera permitido el desarrollo de una experiencia de investigación, educativa y de difusión en tan poco tiempo. En los próximos meses, la muestra permitió construir entre el público regiomontano una visión sobre el movimiento moderno en México más reflexiva que la que por lo general se reproduce en revistas y libros. 

 

En esta visión, un edificio es más que un triunfo de los arquitectos o un fracaso de la política pública y urbana. Se trata más bien de un objeto que surge de contextos sociales, culturales y políticos específicos y que en el tiempo los transforma y se transforma junto con ellos. En el caso de la obra de Pani, la arquitectura está casi siempre ligada a la formación de instituciones y a la organización de las ciudades a partir de los criterios de los grupos de poder. Esta perspectiva permite entender no sólo la trascendencia de edificios como el Condominio Acero diseñado por Pani en colaboración con Salvador Ortega y Ramón Lamadrid y promovido por la Fundidora sino también de obras de arraigo moderno y enorme impacto en Monterrey como la canalización del Río Santa Catarina y, años más tarde, la creación de la Macroplaza.

 

En 2016, la exposición de MARCO, con las maquetas hechas por los estudiantes y los materiales del Archivo personal de Mario Pani, se presentó en el Museo Amparo de Puebla. Con pláticas y talleres en las universidades locales, procuramos extender sus aprendizajes a otra ciudad. En Monterrey, han existido otras iniciativas de investigación y educativas ligadas al archivo. Por ejemplo, en 2015 se presentó la muestra “Arquitectura, urbanismo y modernidad”, integrada por fotografías del acervo, en la Biblioteca Cervantina y, en 2018, se realizó el taller de una semana “Archivo Mario Pani: Patrimonio Arquitectónico y su impacto social”. Estas y otras actividades refuerzan la noción de que la formación de los arquitectos debe estar ligada al estudio del pasado, ya que “aquel que no conoce la historia de la arquitectura no puede formar parte de ella”⁴ ni sostener una posición crítica ante los entornos que habita.

03

El archivo como patrimonio de Monterrey

En México, como consecuencia del centralismo de las instituciones públicas, la historia nacional se tiende a narrar desde la Ciudad de México. Gran parte del archivo de Pani documenta edificios y proyectos en la capital; otros fueron realizados en distintas ciudades del país, pero a partir de programas de construcción federales. La presencia del archivo en Monterrey convierte a la ciudad en un centro para la reflexión sobre la historia de México en el siglo XX. ¿Qué implica narrar esta historia desde distintos puntos del país? ¿Qué aprendizajes pueden aportar las experiencias y procesos históricos locales a la reflexión sobre lo nacional?

La perspectiva surgida de los distintos proyectos realizados en torno a Pani comienza a esbozar respuestas a estas preguntas. Por un lado, el interpretar el archivo lejos de los espacios en los que muchos de sus contenidos han sido difundidos y discutidos intensamente a lo largo de décadas, permite formular nuevas lecturas. La presencia del archivo en Monterrey permite también interpretar la obra de arquitectos e ingenieros locales a la luz de lo sucedido en el resto del país. Este análisis acentúa la singularidad de Monterrey y propicia el reconocimiento de que el país es más complejo de lo que por lo general se asume desde el centro; tiene matices e incluso contradicciones que se manifiestan en los márgenes.

 

Además, la presencia del Archivo personal de Mario Pani en Monterrey nos invita a preservar otros documentos, de manera que la historia resguardada para la posteridad sea más completa. En Monterrey existen otros archivos a partir de los cuales se puede reflexionar sobre el pasado moderno de la ciudad. En el mismo espacio que el archivo de Pani está el Fondo Memoria Tec, el cual documenta decenas de edificios del Instituto. También en el Tec se resguarda el archivo de Ricardo Guajardo, primer director de la carrera de arquitectura. En la Fototeca Nuevo León, los fondos Fundidora y Flores Varela contienen extensa documentación sobre los edificios y espacios urbanos de Monterrey en el siglo XX. 

 

Sin embargo, otras colecciones de gran valor documental, como las de los arquitectos Rodolfo Barragán Schwarz y Eduardo Padilla, así como la del ingeniero Armando Ravizé, no han depositadas en un entorno institucional. Los documentos de movimientos sociales que han dado forma a Monterrey, como Tierra y Libertad, están también dispersos. Para convertirse en bienes patrimoniales, los archivos tienen primero que formarse; se deben reunir distintos fragmentos en una unidad con cierta coherencia y catalogarse. De lo contrario corren el riesgo de perderse, con lo cual se perdería un importante fragmento de nuestra memoria.


REFERENCIAS:

 

 

¹ Luis Mario García. “Es acervo del Arq. Mario Pani Patrimonio de la Humanidad”, Panorama, 25 de febrero de 2016.
² El equipo estuvo integrado por Marcelo Barahona, Carlos Chávez Espejo, Angélica Durán, Mariana Flores Eguiza, Juan Carlos de la Garza Madero, David Santiago de la Garza y Daniela Zamacona. 
³ Pablo Landa, coordinador. “Mario Pani, arquitectura en proceso. Cuaderno de trabajo”. MARCO y Tec de Monterrey, 2014.
⁴ Agustín Landa Vértiz. “El modelo pedagógico de la Cátedra Blanca”, en Orden, Unidad, Sistema. 15 años de Cátedra Blanca. Tecnológico de Monterrey, 2019, p. 12.

IMÁGENES:

 

Colección de fotografías
Fototeca Tecnológico de Monterrey, Derechos Reservados ©

 

 

(01) Mario Pani, Escuela Normal de Maestros, 1945-47. Fotografía: Guillermo Zamora, s/f, impresión digital.
(02) Colección de fotografías Fototeca Tecnológico de Monterrey, Derechos Reservados ©
(03) Mario Pani y Luis Ramos Cunningham, Centro Urbano Nonoalco-Tlatelolco, 1959- 64. Fotografía: Anónimo, 1964, archivo digital.
(04) Placas fotográficas (negativos) Colección Personal Mario Pani.
(05) Miguel de la Torre, Domingo García Ramos, Mario Pani y Víctor Vila en el Taller de Urbanismo (de izquierda a derecha), ca. 1954, impresión digital.
(06) Jorge Vértiz, Archivo personal de Mario Pani, 2010, impresión digital. Cortesía Jorge Vértiz.
(07) Mario Pani y Salvador Ortega, Centro Urbano Presidente Juárez, Ciudad de México, 1950-52. Fotografía: Guillermo Zamora, 1952, fotografía blanco y negro.
(08) Pablo Landa, Principales componentes de catalogación del Archivo Mario Pani en el Tecnológico de Monterrey.
(09) Mario Pani, Sanatorio para Tuberculosos, Perote, Veracruz, 1943. Fotografía: Guillermo Zamora, ca. 1942, impresión digital.
(10) Mario Pani, Edificio Rincón del bosque 2, Ciudad de México, 1943. Fotografía: Guillermo Zamora, s/f, fotografía blanco y negro.
(11) Mario Pani, Edificio de Av. Parque España, Ciudad de México, 1940. Fotografía: Guillermo Zamora, 1940, impresión digital.
(12) Mario Pani, Enrique del Moral y Salvador Ortega, Rectoría de la Ciudad Universitaria de la UNAM, Ciudad de México, 1950-1952. Fotografía: Guillermo Zamora, 1950, impresión digital.
(13) Mario Pani, Centro Urbano Presidente Alemán, Ciudad de México, 1947-49. Fotografía: Guillermo Zamora, s/f, impresión digital.

PERSONAJES INVOLUCRADOS:

Arquitecto

Mario Pani Darqui

HITOS EN ESTA HISTORIA:

HISTORIAS RECIENTES