Ernesto Gómez Gallardo en Monterrey

HITOS EN ESTA HISTORIA:

Por Pablo Landa Ruiloba

 

Cuando se estableció la carrera de arquitectura en el Tec en 1945, la plantilla de profesores se formó con arquitectos extranjeros y con mexicanos egresados de la UNAM. Entre los primeros se encontraban Maria Luisa Puggioni, Antonio Ioannidis y Adolfo Laubner. Entre los segundos, Ricardo Guajardo, Ernesto Gómez Gallardo, Manuel Rodríguez Vizcarra y José Luis Pineda. Guajardo fue el primer director de la carrera; al terminar su periodo permaneció en Monterrey, donde desarrolló una sólida trayectoria. Gómez Gallardo fue el segundo director. Después de trabajar algunos años en Monterrey—por su cuenta y en sociedad con Eduardo Padilla—regresó a la Ciudad de México, donde se desarrolló la parte más conocida de su carrera. Su obra en Monterrey ha desaparecido casi por completo. Existen aún, sin embargo, ciertos fragmentos y memorias que dan testimonio de su paso por la ciudad.

 

En 2009 visité a Gómez Gallardo en su casa en San Jerónimo, en la Ciudad de México. Se trata de una loza de concreto concebida a partir de un módulo triangular que se pliega como cinta de Moebius. Cruzamos la sala y, antes de descender a su estudio por una escalera de caracol, nos encontramos con un dibujo enmarcado de Carlos Mérida. Me contó que era un boceto para un mural que había mandado hacer como parte de un diseño para la heladería Holanda en el centro de Monterrey. La heladería y el mural se realizaron, pero hoy no queda más que el dibujo preparatorio. Los bulldozers que demolieron cuadras y cuadras para abrir paso a la Macroplaza se llevaron lo demás.

 

 

En su estudio, mientras revisábamos planos y maquetas, le pregunté a Gómez Gallardo qué más había construido en Monterrey. Me dijo que quizás la obra que más añoraba era la casa que diseñó para su familia. Era, me dijo, una estructura de concreto que imitaba las montañas que rodean la ciudad. No tenía, sin embargo, documentación de este proyecto y no me supo decir su ubicación. Me dio la impresión que había salido de Monterrey de manera apresurada, dejando atrás una historia profesional trunca.

 

Años después, en una visita a Monterrey de Pablo Gómez Gallardo, el hijo del arquitecto, le mostré algunas de las fotos del archivo de mi abuelo, el arquitecto Agustín Landa Verdugo. De inmediato identificó tres imágenes de la casa en la que pasó parte de su infancia. Estaba, me dijo, en la colonia Sierra Madre. Fue quizás la primera de este desarrollo contiguo a la Colonia del Valle. Al visitar esta colonia pude confirmar que, si bien ha sido modificada, la casa se mantiene en pie. Como los proyectos más característicos de Gómez Gallardo, es una estructura en la que se encuentra la exploración formal con el rigor del movimiento moderno, con formas geométricas puras y composición con base en módulos que se repiten.

 

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Pablo identificó también en una foto la torre de agua de la colonia Sierra Madre que diseñó su padre. Es una estructura con base circular que se vuelve más esbelta al centro y se ensancha de nuevo para contener el tanque de agua en la parte superior. En la fotografía se aprecia la forma de la cimbra de tabletas de madera, configuradas como espiral para recibir el colado de concreto armado. Esta estructura, que prefigura la torre de microondas que realizaría el escultor Ernesto Paulsen a inicios de los años setenta en Cancún, ha desaparecido.

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Entre las obras en las que colaboraron Gómez Gallardo y Padilla destaca la parroquia de Fátima en San Pedro Garza García. Para este proyecto, Padilla reunió a un amplio grupo de ingenieros y arquitectos. Gómez Gallardo diseñó el ábside, es decir, la superficie detrás del altar. Si bien está hoy obstruido por una estructura de madera que se colocó más adelante, se puede aún apreciar su diseño. Se trata de un muro de concreto con pliegues triangulares, como si se tratara de una cortina estilizada. En la parte superior, los pliegues generan aberturas por los que se filtra la luz del exterior. Décadas más tarde, Gómez Gallardo realizó otras obras de carácter religioso, como la puerta de acceso a las criptas y el altar de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Fátima fue quizás su primera aproximación a la arquitectura litúrgica.

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El trabajo de Gómez Gallardo en Monterrey es testimonio de un momento efervescente en la historia de la arquitectura en la ciudad. A mediados del siglo XX, los profesores y primeros egresados del Tec comenzaron a formar una comunidad profesional que realizó decenas de casas habitación, fábricas, escuelas y edificios de oficinas que cambiaron la fisionomía de una ciudad con gran crecimiento económico y poblacional. Como el paso de Gómez Gallardo por Monterrey, este momento fue corto. Hacia los años setenta menguó la calidad de la producción arquitectónica en la ciudad. Muchos abandonaron los postulados idealistas del movimiento moderno y asumieron influencias de los Estados Unidos, con tendencias decorativas y poco reflexivas. El registro de la obra de Gómez Gallardo en Monterrey, si bien escueto, permite recuperar aspectos del pasado y formular una visión más precisa de la ciudad que somos y la que pudimos ser.

(01 – 05Casa Ernesto Gómez Gallardo: Archivo Agustín Landa Verdugo. Pablo Landa Ruiloba.
(06 – 07 Ábside en el Templo de Fátima. Fotos: David Quiroga

PERSONAJES INVOLUCRADOS:

Arquitecto

Ernesto Gómez Gallardo

Arquitecto

Eduardo Padilla Martínez-Negrete

Arquitecta

María Luisa Puggioni

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